martes, 26 de abril de 2016

ENCUENTRO DE LA PAT EN LOIOLA

Los días 22 y 23 de abril tuvo lugar en el Centro de Espiritualidad de Loyola el encuentro de la PAT (Plataforma Apostólica Territorial) con el título “Hospitalidad y transmisión de la fe: cultivando una espiritualidad de ojos abiertos”. Como CVX está integrada en la Comisión de Hospitalidad de la PAL (Plataforma Apostólica Local) de Navarra, fuimos invita-dos a participar. Nos juntamos más de un centenar de personas de las obras de los jesuitas de Euskadi y Navarra.

Según expresó Jaime Oráa SJ, delegado de la PAT, el encuentro se enmarca dentro de la reflexión que la Provincia de España de la Compañía de Jesús ha estado realizando durante este año desde la perspectiva de tres llamadas sentidas como llamadas del Señor para nuestra misión hoy: acudir a las fronteras y periferias; actualizar el servicio de la fe; y cuidar el cuerpo apostólico. Integrando las tres llamadas, surge una pregunta: ¿Cómo acudir a las fronteras como cuerpo apostólico que da testimonio de su fe?

Creo que esta intuición de la Compañía es perfectamente válida para la CVX porque recoge intuiciones y llamadas también realizadas a la CVX a través de sus últimas Asambleas Mundiales: Nairobi 2003 (“Enviados por Cristo, miembros de un solo cuerpo”), Fátima 2008 (“Avanzando como cuerpo apostólico: Nuestra respuesta a esta Gracia de Dios”) y Líbano 2013 (“Desde nuestras raíces hacia las fronteras”).

Vicente Marcuello explicó que el objetivo concreto de este encuentro era “desarrollar las implicaciones que la profecía de la Hospitalidad y la Inclusión tienen para nuestra vida comunitaria y nuestra misión”. En los consejos de las PAL vieron la necesidad de unir las llamadas a acudir a las fronteras y a transmitir la fe, para que esas llamadas “estén presentes continuamente” y no se “vean como dos impulsos distintos, sino como uno mismo que se desarrolla en distintas formas”.  La acogida y la hospitalidad no han de responder a un principio ético sino a una espiritualidad, la ignaciana, que puede definirse como una “espiritualidad de ojos abiertos” (mística de ojos abiertos).

En esa clave, continuamos con una contemplación de la realidad, apoyada en el texto de la hemorroisa.

La tarde continuó con una iluminadora conferencia a cargo de José Javier Pardo sobre “Movilidad humana; éxodo y exilio en la historia de salvación”. Partiendo de la cita de Ellacuría, “interesa lo salvífico de lo histórico”, se centró en dos momentos claves, aunque distintos, de la historia de Israel: el Éxodo, voluntario, supone anhelo y salida hacia la Tierra prometida por Yahvé; el Exilio, forzado por los babilonios, supone añoranza de lo que se ha perdido.

En torno a estos dos acontecimientos José Javier fue dando diferentes claves para situaciones de actualidad como el sufrimiento de los migrados, el miedo al diferente, la explotación de los débiles o la necesidad de ser reconocidos e integrados pueden verse iluminadas por el Antiguo Testamento, donde se nos habla de un Dios que nos recuerda que también nosotros fuimos migrantes y cuyo culto es la misericordia y la justicia.

El sábado estuvo dedicado a mirar la realidad de la PAT y cómo avanzar en la práctica de la hospitalidad. Asier Arpide, de la Fundación Ellacuría y miembro de CVX-Arrupe y Mary Tere Guzmán (Alboan) expusieron el trabajo de la Comisión de Hospitalidad para poner en práctica la campaña del mismo nombre. Esta comisión tiene dos responsables de cada PAL y personas referenciales en todas las obras.

A continuación tuvimos dos reuniones por grupos: la primera por sectores y la segunda cada PAL. En ambas fuimos reflexionando qué valores están detrás de la Hospitalidad y qué buenas prácticas concretas se estaban realizando, y cómo continuar avanzando en esa dirección.


Para concluir, Nacho Eguizábal (Egibide) e Idoia Irigaray (Universidad de Deusto), ambos miembros de CVX, nos guiaron en una evaluación que repasaba lo vivido para tomar conciencia de todo el bien recibido, quitándonos miedos, dándonos esperanza y sintiéndonos enviados a volver a nuestra vida diaria en tiempo de Pascua, al encuentro con el Resucitado.